viernes, enero 27, 2006

De elfos y dragones.

¿Por qué la fantasía? La verdad es que no lo tengo muy claro. Sería como preguntar los porqués de los vicios y pasiones de los enfermos y los locos; es posible que no se obtenga respuesta.
Yo juego a rol, siempre lo he hecho. Desde que tenía catorce o quince años y nos inventábamos nuestro propios juegos donde interpretábamos a temibles guerreros y poderosos magos. Aquello era, y es, simplemente fantástico. Y los mejores juegos siempre eran los de fantasía. Sentir el poder de la hechicería correr por tus venas mientras estás a punto de enfrentarte a un brujo casi invencible es una sensación impagable.
Creo que esos mundos de espada y brujería nos acercan a nuestro Peter Pan particular, a esos tiempos remotos, con cinco y seis años, donde la magia era real. Es un mundo tan distinto al nuestro. El bien siempre triunfa sobre el mal; el honor y la verdad son valores con sentido en el mundo. Los archimalos visten de negro y llevan grandes báculos con calaveras y símbolos malditos. Aquí, llevan corbata y son dueños de bancos y gigantes empresariales.
Los héroes y heroínas los son con mayúsculas, sin mácula. Uno puede confiar en ellos, aunque al principio no quieran arriesgar nada o no les interese. Al final Madmartigan siempre acompañará a Willow; el peck ya estaba casado, quien si no se iba a quedar con la hermosa hija de Bavmorda.
A mi se me cayeron las lágrimas cuando, siendo muy pequeño, el caballo de atreyu, Artax, se hundía bajo el pantano. Y eso sin haberme leído el libro. Cualquier libro de fantasía que este medianamente bien escrito, enseguida me atrapa para dejarme ver entre el barro y calado hasta los huesos en busca de un elegido o de una joya mágica que permita al rey recuperar su trono, usurpado éste por maligno caballero negro que va a obligar a la princesa a casarse con él para legitimar su coronación.

miércoles, enero 25, 2006

Nunca más.

El otro día, qué curioso, estando en mi momento catódico, me encontré con un increíble episodio de los Simpson. Era de un especial de Halloween y constaba de tres o cuatro historias. Cuan mayúscula fue mi sorpresa al encontrarme con una fantástica versión del clásico de Poe: El Cuervo. Y entonces recordé. Dioses, cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que me acerqué a la oscuridad de Poe; muchos años, demasiados, han pasado desde mi última lectura. Creo que fue acompañando a la Muerte Roja, no lo recuerdo muy bien.
Poe es un maestro del cuento, un genio a la altura de Chejov. Puede que uno de los inventores del cuento moderno. Uno se siente aturdido con la sencillez de su lectura y la tremenda carga dramática que llevan sus relatos. Me encanta esa oscuridad sutil que anida entre sus líneas, atrapándote, devorándote. Sólo los grandes maestros pueden sugerir tanto con tan pocas palabras.
Inevitablemente pensar en Poe me lleva hasta Bram Stoker o Mary Shelley. Cómo unen la belleza más diáfana con la oscuridad más aterradora; el modo en el que Lucy se transforma en una bestia con rostro de ángel: yo también me pensaría dos veces el clavarle una estaca en el corazón.

jueves, enero 19, 2006

Working class hero

Dicen que lo normal es que a medida que se crece, las personas comienzan a abandonar sus ideales de juventud para abrazar una forma de ver la vida más pragmática. Mi madre dice que soy el espíritu de la contradicción. Y seguramente será verdad. Cada día que pasa, ya medida que voy creciendo, estoy más convencido y orgulloso de mi condición de obrero. Digo obrero porque me enfurece que digan que alguien que sufre todos los meses para llegar a fin de mes; que sus hijos deben estudiar a base de becas; que en el trabajo debe aceptar condiciones que vulneran todas y cada una de las leyes del trabajo con amenazas de despidos y un sinfín de agresiones a los derechos mas elementales sean llamados clase media: lo odio.
No hace falta ser un genio para ver cada día la desfachatez con la que las grandes empresas dominan la vida de una nación y juegan a ser Dios con el futuro de miles de personas. Cualquier excusa es buena para ganar un poquito más de dinero. Sin importar despidos, presiones o lo que sea necesario. ¿Y lo mejor? Que lo hacen delante de aquellos que nos deben proteger mientras estos miran a otro lado. Es la grandeza de este sistema: si todos son unos corruptos, entonces no pasa nada. Sería muy difícil acusarse mutuamente. Al final es una versión moderna de la famosa frase “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”.
Las empresas cada vez ganan más dinero y los pobres cada vez tenemos menos. Las constructoras especulan con terrenos y precios haciéndose de oro y nosotros debemos trabajar dos personas para pagar un pequeño piso donde vivir. Los gigantes del automóvil abandonan nuestras tierras después de haber recibido millones en ayudas fiscales y directas para marcharse a explotar, y digo explotar porque esa es la palabra, a aquellos que no ponen tantas trabas. Y no porque no ganen dinero sino porque quieren ganar más dinero aún, a costa, eso sí, de lo que sea.
Me siento muy orgulloso

martes, enero 03, 2006

Arde Roma

Llega el martes, y Roma arde. No soy muy asiduo a la caja tonta; algunas series y, sobre todo, las noticias, son mi ración diaria de entretenimiento catódico. Sin embargo, he de reconocer que la serie sobre Roma del canal Cuatro ha superado todas mis expectativas.
Me encanta la sobriedad y la humildad con la que se han acercado la agonizante republica romana. Incluso Pompeyo se parece a Pompeyo. Es increíble la sensación de que aquello pudo ser algo parecido a lo que te muestran en la pantalla. Los personajes están logradísimos. Los protagonistas del devenir romano brillan con luz propia adueñándose de la pantalla. Mientras, los pequeños ciudadanos que ven como su mundo se revuelve por las acciones de senadores y caballeros tan lejanas a sus insignificantes mundos y a la vez tan cercanas.
No voy a negar mi fascinación por todo lo romano. Roma posee la gloria, el mito y la capacidad de atracción de las estrellas. Es increíble, una insignificante ciudad latina convertida en dueña del mundo. Sólo su nombre hace que la gente piense en César, Nerón, sus legiones, en kubrick y Espartaco. Es algo natural, sin saber nada objetivo sobre la Gran Capital, todo el mundo sabe, o cree saber, mil cosas.
Ni griegos, ni egipcios, ni babilonios tienen el poder de atracción de Roma. Sus soldados dominaron Europa de manera incansable. Se levantaron una y otra vez cuando fueron derribados ¿qué pueblo tiene tal capacidad de superación? Los Asirios fueron aniquilados en apenas unos años; el persa aqueménida se hundió bajo la presión de Alejandro; los egipcios eran una potencia de papel; y Roma vivió dos mil años. Umbrios y Sammitas, etrurios, cartagineses, galos, germanos, bretones, tracios, egipcios, griegos, hispanos, africanos, etc… todos cayeron bajo las botas de las águilas. Y aún en los tiempos oscuros cuando los bárbaros irrumpían en sus fronteras por doquier y el trono estaba en manos de los corruptos Roma se batió con singular fuerza. Generales como Aecio o Stilicon levantaron sus espadas para defender a la Ciudad Eterna cuando casi todo estaba perdido.
Y que decir de su influencia civilizadora. Su fuerza unió el mundo y llevó el mundo clásico a todos los rincones del imperio. De él somos herederos. Tomaron lo mejor de la Grecia clásica y lo mostraron al mundo.

Me gustaría que todo el mundo viera con mis ojos la serie pero no puede ser. Supongo que es más divertido ver Los Serrano. Aún así, la serie es magnífica y sumamente entretenida: echadla un ojo si podéis

Zorionak eta urte berri on guztioi.
Feliz año nuevo a todos.