Picaresca
Es sorprendente la facilidad que tenemos los españoles para engañar, sobre todo si alguien nos lo pone fácil. No sé, digamos que unos cuatrocientos mil pobrecillos me dejan los ahorros de toda una vida. Es verdad, se lo hemos servido en bandeja; tanto dinero suelto... En billetes de quinientos ¿quien no haría lo mismo en sus circunstancias?
Y es que en este país de Lazarillos el que no roba es porque no puede, así de sencillo. Supongo que es la picaresca española tan de aquí. Una gran afición que nos impide trabajar si podemos no dar ni golpe. La misma picaresca que nos coloca a la cola de Europa en lo bueno, y a la cabeza, en lo malo.
A veces siento un poco de vergüenza cuando visito otros países y veo que no hay canceladoras en lo medios de transporte públicos porque no las necesitan. Se me suben los colores cuando veo que los pisos en un país como Alemania, donde los sueldos están muy por encima de los nuestros, valen la mitad que en esta nuestra querida tierra de estafadores y corruptos. A veces, veo el telediario y me encuentro que en los países del norte – ese gran bloque de civismo llamado Escandinavia- Muchos de los dirigentes de la nación van en metro a trabajar, y no disponen de guardaespaldas, porque no los necesitan; ellos no son unos corruptos de mierda -al menos la mayoría, en todos los lugares cuecen habas- y la gente les ve como las personas que van a hacer todo lo posible para mejorar sus vidas. Por ahí no se jactan por haber sido multados por circular al doble de la velocidad permitida. Tampoco se ríen de todo lo que han defraudado a hacienda en los últimos cinco años.
Quejarnos, eso lo que nos gusta: tirar la piedra y esconder la mano. Tratar de no pagar impuestos y llorar porque las carreteras están hechas una mierda. Ir a mil kilómetros por hora, matar a una una familia que iba a pasar las vacaciones a la playa, y luego pretender que la culpa fue del otro. La pena, es que la mierda nos salpica a todos y no queremos pagar más impuestos para que cuatro desgraciados que sí necesitan guardaespaldas, se lo queden en superpelotazos inmobiliarios y qué-sé-yo
Lo dicho: una puta vergüenza.

