martes, mayo 16, 2006

Picaresca

Es sorprendente la facilidad que tenemos los españoles para engañar, sobre todo si alguien nos lo pone fácil. No sé, digamos que unos cuatrocientos mil pobrecillos me dejan los ahorros de toda una vida. Es verdad, se lo hemos servido en bandeja; tanto dinero suelto... En billetes de quinientos ¿quien no haría lo mismo en sus circunstancias?

Y es que en este país de Lazarillos el que no roba es porque no puede, así de sencillo. Supongo que es la picaresca española tan de aquí. Una gran afición que nos impide trabajar si podemos no dar ni golpe. La misma picaresca que nos coloca a la cola de Europa en lo bueno, y a la cabeza, en lo malo.

A veces siento un poco de vergüenza cuando visito otros países y veo que no hay canceladoras en lo medios de transporte públicos porque no las necesitan. Se me suben los colores cuando veo que los pisos en un país como Alemania, donde los sueldos están muy por encima de los nuestros, valen la mitad que en esta nuestra querida tierra de estafadores y corruptos. A veces, veo el telediario y me encuentro que en los países del norte – ese gran bloque de civismo llamado Escandinavia- Muchos de los dirigentes de la nación van en metro a trabajar, y no disponen de guardaespaldas, porque no los necesitan; ellos no son unos corruptos de mierda -al menos la mayoría, en todos los lugares cuecen habas- y la gente les ve como las personas que van a hacer todo lo posible para mejorar sus vidas. Por ahí no se jactan por haber sido multados por circular al doble de la velocidad permitida. Tampoco se ríen de todo lo que han defraudado a hacienda en los últimos cinco años.

Quejarnos, eso lo que nos gusta: tirar la piedra y esconder la mano. Tratar de no pagar impuestos y llorar porque las carreteras están hechas una mierda. Ir a mil kilómetros por hora, matar a una una familia que iba a pasar las vacaciones a la playa, y luego pretender que la culpa fue del otro. La pena, es que la mierda nos salpica a todos y no queremos pagar más impuestos para que cuatro desgraciados que sí necesitan guardaespaldas, se lo queden en superpelotazos inmobiliarios y qué-sé-yo

Lo dicho: una puta vergüenza.

miércoles, mayo 10, 2006

V de vendetta

El señor V tiene una nueva novia, se llama Anarquía, y es hermosa y destructora, un pandemoniun. Al parecer la dama justicia se ha estado acostando con otro: menuda zorra.

Bonun Quod est Supprimitur, Nunquam Extinguitur, reza una sentencia latina: lo bueno puede ser suprimido pero nunca extinguido. Ese es el mundo en el V se mueve. Un mundo acorralado, pero no vencido. Y aunque la motivación principal de V no es la justicia, y ésta es un daño colateral de sus actos. Al final la justicia triunfa, aunque de una extraña manera.

Con el estreno de la película me he permitido unos momentos de lujo gráfico con la obra maestra de Alan Moore, V de vendetta. V es una de las obras que se merece una lectura cada no mucho tiempo. Uno puede perderse entre sus viñetas y deleitarse con cada palabra que sale de cada uno de sus magníficos personajes. Y es porque en esta obra todo lo que sabes de ellos es por su boca. No se expresa ningún sentimiento ni pensamiento, sólo diálogo.

Los personajes no son lo único que me fascina de la obra. La historia es impecable, cruel a veces, pero siempre durísima. El ambiente generado a través de un dibujo oscuro y unos personajes llenos de dudas y debilidades, se suma a la fantasmagórica narración para ofrecer una visión del mundo terrible, pero cercana en muchos aspectos. La conversación que V mantiene con la Justicia sobre las mentiras de ésta y sus continuos engaños, la nueva novia de V y su romántica historia de amor, simplemente increíbles.

Me hubiera gustado que la película estuviera más cerca de la idea original de Moore que del espectáculo de masas que es; han transformado una obra maestra en un película entretenida. Es una pena que con todas las historias y modos de contarlas que hay en V únicamente se hayan quedado con la estética del personaje.