sábado, julio 15, 2006

Crecer y Morir en Oriente Próximo

He buscado la palabra fanático en el diccionario de la Real Academia de la Lengua; lo hubiera hecho en la Wikipedia, madre de todo el saber universal habido y por haber, pero he preferido arriesgar y equivocarme: lo he buscado en ese pequeño manual con hojas impresas tan raro.

Fanático: Adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento sus creencias, sobretodo políticas y religiosas.

Bueno, no creo que la palabra resulte suficientemente contundente para algunos. Estos días todo el mundo mira hacia Palestina con preocupación. La escalada militar israelí en respuesta a los secuestros de tres soldados hebreos y la muerte de otros siete en varios ataques de Hamas y Hizbollah hace que el mundo tema que la llama de la guerra prenda todo Oriente Próximo.

Me pregunto que es lo que ha llevado a Hamas al poder. Las respuestas posibles son variadas. Lo normal que es que la absoluta corrupción del gobierno de Arafat debería haberle sacado del gobierno palestino en menos de lo que hebreos tardan en cargar sus cañones. Pero luego pienso, Aznar y su equipo de corruptos al estilo “todo legal” se ha mantenido en el poder durante ocho años y sólo se ha podido acabar con ellos porque la gigantesca bola de nieve en forma de mentira sobre sobre los atentados de Madrid se les cayó encima como ardientes flujos piroplásticos. En fin, no divaguemos. Los palestinos conocían las consecuencias de votar a un grupo que no reconocía el estado judío. Sin embargo, y fuera de toda lógica occidental, Hamas consiguió una abrumadora mayoría. Vale, muy bien, viva la democracia ¿y ahora, qué? Hamas dice que Israel debe ser destruida y la UE y los USA le retiran todas las ayudas, de las que vive la práctica totalidad del pueblo palestino. Palestina se muere de hambre y de sed. El pueblo no tiene trabajo por una economía destrozada por años de guerra sucia el gusano de la corrupción. Cuánto más aprieta Dios, más fanáticos se vuelven; y con su fanatismo, provocan más dolor y muerte, lo que les vuelve más radicales: es un terrible círculo vicioso del que solo los palestinos pueden salir.

Quizás, los occidentales en nuestra infinita soberbia estemos haciendo mal las cosas. Puede que la paz venga, no con la no-guerra actual, sino con el desarrollo del pueblo palestino como nación, ayudándoles a crecer y desarrollarse y no a darles víveres para que malvivan como mendigos pidiendo unas pocas migas de pan. Es posible que si dejamos que avancen, si potenciamos su cultura, si comerciamos con ellos en igualdad de condiciones y no de amo a siervo, de poder a esclavitud, puede un día los musulmanes sean turistas en Tel Aviv y los judíos puedan visitar Petra y los restos romanos y helenísticos en Siria.

Mientras esa tierra utópica llega, tendremos que sentarnos a comer con los hombres-bomba palestinos y los Apache hebreos destruyendo Gaza. Mientras los soldados israelíes sigan muriendo, los hebreos seguirán matando. Si los cohetes de Hizbollah siguen volando hacia los Kibutz, los F-16 seguirán dejando caer su carga mortal sobre las ciudades palestinas y libanesas. Cuando las personas importen más que el dinero, el poder y lo dioses, entonces, y sólo entonces, habrá paz en Palestina.

martes, julio 04, 2006

Corazón de facha

Me he levantado esta mañana después de toda una noche de desagradable y alienante trabajo y me he encontrado, primero con el terrible accidente del metro de Valencia (el silencio es el mejor comentario), y con una noticia curiosa: En una moción del parlamento europeo, el PP se niega a condenar el alzamiento militar franquista y los cuarenta años de dictadura en España...

¿No hay una ley de partidos para este tipo de comportamientos?. ¿Cómo puede el Partido Popular erigirse en defensor de España y la democracia y luego defender con su negativa el fascismo franquista? Bueno, tengo una respuesta, y se cae por su propio peso: los fascistas jamás condenarán su propio credo. No es posible que aquellos herederos de los ideales de Franco, aquellos cuyos progenitores estuvieron siempre en la cúpula del poder dictatorial del enano cabrón, condenaran a su propio padre.

No puedo sino maravillarme con la desfachatez con la que sus corruptas bocas de serpiente escupen palabras como democracia, convivencia, estado de derecho, etc. Y sin reírse. Es más, parece que se lo creen, parece que en verdad adoran es pequeño manual de leyes como si fuera la biblia.

Yo no pretendo saber mucho de historia, si me equivoco, decídmelo. Franco era un general al servicio de la república que, junto con algunos compañeros, todos ellos muy demócratas, trató de derrocar al gobierno de la nación elegido en democracia por todos los españoles en un golpe de estado en Julio del 36. Tras fracasar el alzamiento, y durante tres largos años, ayudado por dos famosos demócratas europeos llamados Hitler y Mussolini, se dedicó a enfrentar a España en un guerra civil que produjo casi un millón de muertos. Todo culpa de la República, que no se rindió cuando pudo hacerlo, claro está. Después de la guerra y del exilio de decenas de miles ( cuyo único delito había sido defender el estado democrático del que tanto hablan ahora los líderes del PP), Franco se dedicó por entero a aniquilar toda oposición al nuevo régimen instituido a mayor gloria de España y de Dios Todopoderoso. Campos de concentración, asesinatos, en fin, lo habitual de una dictadura. Cuarenta años de elegante gobierno del mismo señor ( qué curioso, creía que las elecciones eran cada cuatro años); cuarenta años de represión; de silencios forzados; de amarguras. Y cuando por fin llega la libertad, nos encontramos con que el principal partido de la oposición, y a veces en el gobierno con otro mini fascismo ( porque Aznar es una especie de Miniyo), está controlado por los mismos fachas que se han agarrado al poder y escondido su verdadera alma bajo la estela de la derecha moderada.

Y niegan que, tanto la Guerra Civil, como todos los años de fascismo, fueran reales ¡Ahora no existieron! A casa Dorothy, tres golpes con tus fantásticos zapatos rojos y nunca más se supo. No hay que abrir viejas heridas, dicen. Y yo me pregunto ¿qué heridas? Serán las que vosotros abristeis con vuestros sables moros y las bombas de la Legión Cóndor. Vosotros no tenéis heridas que cerrar. Las heridas se abren cuando la plaza del ayuntamiento de Santander la domina una estatua de Franco como si fuera un cruzado en Tierra Santa; las heridas se abren al escuchar como los lideres de un partido, supuestamente democrático, dicen que no pasó nada, que sólo fue un mal sueño; las heridas se abren cuando partidos de ideología fascista y antiguos servidores del régimen son permitidos...

¿Para cuando una ley de partidos que obligue a condenar los cuarenta años, qué se dicen rápido, cuarenta años de dictadura?

¿Cuántas generaciones tendran que pasar para que España sea una nación de demócratas?

¿Cuándo podrán desacansar en paz los que murieron luchando por la libertad?