lunes, septiembre 25, 2006

Los mundos de Ansar

Siempre es agradable y divertido escuchar las palabras de nuestro amadísimo y añorado Líder José María Aznar. A veces, entre tanta muerte y demasiado sufrimiento, en los noticiarios aparecen historias amables y llenas de color que consiguen hacernos sonreir; la protagonizada por nuestro Ansar fue muy hermosa, llena de humanidad.

Ansar se quejaba amargamente, no sé si en alguna universidad o ante algún medio informativo norteamericano -¿Por qué siempre picamos en la doctrina Monroe?-. A partir de ahora me pegaré cien latigazos siempre que hable de norteamericanos y no de estadounidenses. Decía, volviendo al asunto que nos concierne, nuestro amigo Ansar, que la ira del pueblo musulmán, al que Nazinger XVI ha llamado poco menos que destructor de mundos y que no ha enseñado más a esta nuestra Tierra que el rollito Yihad, no tiene ningún sentido. Me explico. Al parecer los musulmanes han estado haciendo de las suyas durante mil quinientos años, más o menos, invadiendo a su antojo y destruyendo, por ejemplo, la gloria bizantina, por no hablar de los ochocientos años de ocupación musulmana de la península. Y encima, nunca han pedido perdón por semejante barbaridad. Menudos desgraciados. Con la que nos liaron, y encima tenemos que ser buenos que ellos. Esto es intolerable. Me parece leer entre líneas; Ansar se unió al grupo de las Azores por pura venganza, claro, ha sido tan obvio, hemos estado tan ciegos.

Qué puedo decir. Las palabras de nuestro Gran Lider se han quedado grabadas a fuego en mi mente. Ya no soy la misma persona. Ahora , de verdad, pienso que Ansar tiene alguna anomalía genética. Algo extraño, digno del Doctor House, que le empuja a decir una payasada tras otra sin ningún control sobre sus palabras.

He estado meditando sus palabras y creo algo de razón tiene. Lo mejor en estos casos es comenzar nuestra Vendetta por el principio. Cartago, esos putos exiliados fenicios se quedaron con la mitad de nuestra tierra. Cuando acabemos con ellos (al final, como ahora son moros, matamos dos pájaros de un tiro), dirigiremos nuestro odio español hasta los italianos, ¡Qué no se crean que nos hemos olvidado de los cuatrocientos años de ocupación romana y de la destrucción de nuestra cultura. Y antes de los moros, les haremos una visita a “los godos”, que para más inri, ni siquiera eran católicos, sino arrianos de mierda.

Y cuando los aztecas, mayas, incas y demás alcen la voz, les hacemos callar a guantazos, que lo que hacemos es por su bien.

Por favor, pido a la gente de bien, que hagan callar a Aznar, que no abra más la boca. Quizá, una resolución de la ONU, o algo así. Lo que sea.

lunes, septiembre 18, 2006

Felicidades, PAPA.

Ivan, enhorabuena. Espero que el pequeño Alatriste, o el Zorro, lo que quiera ser de mayor, y su madre se encuentren bien. Me alegro mucho.

Ah! Llama de vez en cuando... Y haznos una visita.

FELICIDADES.

miércoles, septiembre 13, 2006

Pistachos iraníes

No voy a escribir sobre el 11-S. Está muy trillado; todo llantos y barras y estrellas, un magnífico espectáculo para una galería que ya no cree las mentiras de su gobierno. Y es que, cinco años escuchando despropósitos cansan a cualquiera, incluso a la credulidad infantil de los norteamericanos: JFK murió por una bala rúnica embadurnada de cagarrutas de orco, y tragaron.

Me gustaría dedicar unas palabras a la vieja Persia, la tierra de Gran Rey y de los enemigos sasánidas. Podría titularse: Irán, una gran nación con una historia milenaria llena de lujo, decadencia y sangre. Y apostillar: ¿Cuántos pistachos hace falta para pagarse una central nuclear que ilumine su sendero hacia un desarrollo pleno? Alabado sea Dios. Según la comunidad internacional la posibilidad de que Irán se haga con el secreto del átomo es algo inconcebible. Los persas no deben tener centrales nucleares, nosotros sí, ellos no. Lo siento, no computa. Acaso nuestro Dios es mejor que el suyo y nos otorga el derecho a poseer energía atómica y armas nucleares, mientras que a ellos, con unos cuantos rifles y algo de caballería con cimitarras van “sobraos”. La explicación: la posesión de armas nucleares de Irán desestabilizaría la zona. Ajá, ya sé, entiendo, muy bien, supongo que las más de cien cabezas nucleares de Israel no desestabilizan la zona. No será entonces, que si Irán entra en el selecto club nuclear las fuerzas de la región quedarían verdaderamente en equilibrio. No será que ya no tendríamos nada con lo que amenazar a nuestros hermanos árabes. Es posible que a los USA, único país que ha usado armas nucleares sobre la población, y por lo tanto el único que debería cerrar el puto pico, no les siente bien el que ya no puedan intervenir a su antojo en la política de Oriente Medio. No podrían invadir Siria ( Mierda. Malditos moros, hijosdeputa, y ahora donde gasto mis misiles para poder cobrar la comisión que me dan los fabricantes de armas), es posible que se tuvieran que replantear su presencia en Irak. Bueno, si al final resulta que no es una cuestión de fanatismo sino de pragmatismo. La perdida del control en Oriente Medio sería nefasta para nuestros intereses, siempre desinteresados. Hemos pensado que podemos daros un poquito de luz, en forma de algunas plantas de ciclo combinado, y algunas térmicas, por supuesto, y algunos €, por qué no, somos generosos, pero tú quédate en la Edad de Piedra. Y a nosotros, siempre nos quedará Sudán.

viernes, septiembre 01, 2006

La misma cantinela de siempre

Las vacaciones, ese pequeño paréntesis en nuestra progresiva e inevitable alienación, han concluido. Desde luego, aún siendo un paréntesis, es demasiado pequeño, y demasiado alienante (sé que parece una incongruencia, pero no) como para ser algo verdaderamente positivo. Tras este mes de magia, color y poco dinero en el banco para sufragar todo cuanto uno quiere hacer despertamos a la dura realidad del mundo, del pequeño y cercano, y del lejano, en el que los tambores de guerra resuenan anunciando la inevitable destrucción de todo aquello ha costado años crear. Es muy duro encender la televisión o leer un periódico y ver que, entre la liga de fútbol, el Mundial de Baloncesto y la guerra, hay apenas unos segundos de intervalo para que los presentadores cambien ese rostro tan triste como falso, y nos sonrían, con rostro tan falso como el anterior, para anunciarnos que Ronaldo abandona el Madrid por el Inter y no se que brasileño-italiano-o-lo-que-sea se viene por una cantidad de dinero que el pundonor me impide cifrar; qué importante es el puto deporte. Tanto que se antepone a noticias de trascendencia mundial como la guerra en el Líbano, la crisis nuclear iraní o los cien muertos diarios en irak.

Es más viendo las noticias parece que los musulmanes son los culpables de todos los males del mundo. Y puede que lo sean. Están metidos en todos los fregados (me encanta esa palabra desde que la escuché en la Chaqueta Metálica) habidos y por haber. ¡Joder! Tienen que ser malos de cojones. Pero lo cierto es que, como escuché una vez a una anciana mujer iraquí, sólo veo sangre musulmana derramada. Y sólo el pueblo árabe llora. No digo que todos los árabes sean unos santos, porque me parece que a Hizbollah le importa un pimiento lo que les ha pasado a sus paisanos comparado con el poder que ha ganado estos días. Igualmente, son árabes los que matan cada día a sus hermanos árabes en Irak. Pero basta ya, joder, ya no tiene ni puta gracia. No son animales ni esclavos a los que podamos azotar cuando nos venga en gana, aunque yo creo que a veces se sentirán así.

La verdad, a estas alturas me queda muy poquito humor en las entrañas para tanto muerto. Y lo peor: seguramente habrá una segunda vuelta en el Líbano. Los errores que hayan podido cometer los israelíes en la ejecución de sus planes, habrán quedado subsanados, para mayor pena de sus vecinos libaneses que sufrirán en sus carne la capacidad de adaptación de sus vecinos del sur.