Los mundos de Ansar
Siempre es agradable y divertido escuchar las palabras de nuestro amadísimo y añorado Líder José María Aznar. A veces, entre tanta muerte y demasiado sufrimiento, en los noticiarios aparecen historias amables y llenas de color que consiguen hacernos sonreir; la protagonizada por nuestro Ansar fue muy hermosa, llena de humanidad.
Ansar se quejaba amargamente, no sé si en alguna universidad o ante algún medio informativo norteamericano -¿Por qué siempre picamos en la doctrina Monroe?-. A partir de ahora me pegaré cien latigazos siempre que hable de norteamericanos y no de estadounidenses. Decía, volviendo al asunto que nos concierne, nuestro amigo Ansar, que la ira del pueblo musulmán, al que Nazinger XVI ha llamado poco menos que destructor de mundos y que no ha enseñado más a esta nuestra Tierra que el rollito Yihad, no tiene ningún sentido. Me explico. Al parecer los musulmanes han estado haciendo de las suyas durante mil quinientos años, más o menos, invadiendo a su antojo y destruyendo, por ejemplo, la gloria bizantina, por no hablar de los ochocientos años de ocupación musulmana de la península. Y encima, nunca han pedido perdón por semejante barbaridad. Menudos desgraciados. Con la que nos liaron, y encima tenemos que ser buenos que ellos. Esto es intolerable. Me parece leer entre líneas; Ansar se unió al grupo de las Azores por pura venganza, claro, ha sido tan obvio, hemos estado tan ciegos.
Qué puedo decir. Las palabras de nuestro Gran Lider se han quedado grabadas a fuego en mi mente. Ya no soy la misma persona. Ahora , de verdad, pienso que Ansar tiene alguna anomalía genética. Algo extraño, digno del Doctor House, que le empuja a decir una payasada tras otra sin ningún control sobre sus palabras.
He estado meditando sus palabras y creo algo de razón tiene. Lo mejor en estos casos es comenzar nuestra Vendetta por el principio. Cartago, esos putos exiliados fenicios se quedaron con la mitad de nuestra tierra. Cuando acabemos con ellos (al final, como ahora son moros, matamos dos pájaros de un tiro), dirigiremos nuestro odio español hasta los italianos, ¡Qué no se crean que nos hemos olvidado de los cuatrocientos años de ocupación romana y de la destrucción de nuestra cultura. Y antes de los moros, les haremos una visita a “los godos”, que para más inri, ni siquiera eran católicos, sino arrianos de mierda.
Y cuando los aztecas, mayas, incas y demás alcen la voz, les hacemos callar a guantazos, que lo que hacemos es por su bien.
Por favor, pido a la gente de bien, que hagan callar a Aznar, que no abra más la boca. Quizá, una resolución de la ONU, o algo así. Lo que sea.

