En el periódico, un tal general Cadwell, comandante del estado mayor, aunque más bien Exarca norteamericano en la región, afirma que el principal propósito de su país en Irak es entrenar al mayor número de soldados iraquíes para que puedan defenderse ellos solitos a partir del otoño del 2007. Los USA se replegarán poco a poco de las zonas de combate ( ¿hay alguna zona del país sin combates?) y dejará la dirección de la guerra al soberano pueblo de Irak. La desfachatez de los americanos llega hasta extremos cuya explicación resulta harto complicada. Llegan a Irak con la excusa de derrocar a un tirano que posee armas de destrucción masiva del tipo invisible, ese tipo de armas, tan buenas, que no se pueden encontrar. Tras una guerra “rápida y limpia”, el petróleo, perdón, quería decir la libertad, vuelve a las personas que de verdad lo necesitan. USA asegura que ha derrocado a un peligroso dictador y que la paz ha llegado al antiguo país del golfo. No hay ninguna razón para pensar que los iraquíes no desean la tutela de una civilización superior a la suya.
Y luego vienen los muertos, a miles, docenas de miles, tal vez cientos de miles. Incluso los americanos comienzan a sufrir una pequeña sangría, no importante militarmente pero si políticamente. A los estadounidenses les importan un pimiento las muertes que hayan provocado. Les da igual las dos bombas atómicas, los dos millones de muertos en Vietnam, y todas las matanzas que a lo largo y ancho del globo han provocado sus ejércitos de la libertad. Todo eso no les importa, pero no quieren que sus soldados mueran, y menos en televisión.
Ahora aparece una política sospechosamente parecida a que tuvieron en Vietnam. Viene a ser lo siguiente “ Nosotros nos piramos. Sí, ya, es una putada, pero que quieres que te cuente. Sí, joder, ya sé que los malos son un montón y que os van a sacrificar como a corderos pero son ordenes...” . Y Vietnam del Sur se hundió hasta convertirse en una buena fuente de grandes películas para unos y un mal sueño para otros. Los USA se marchan. Son las ratas que abandonan el barco durante el incendio que ellos mismos han creado. Irak se queda solo, presto para un guerra civil que llenará aún más de sangre las calles de la milenaria Bagdad. El poder en la sombra de los sunníes resurgirá y se hará con el control del país. Luego vendrán las represiones, primero en privado, luego en público. Alguien peor que Saddan Hussein tomará el poder...
Y nada habrá cambiado, salvo ¿un millón de muertos? Es el precio de la libertad. Merece la pena pagarlo. Como dijo una vez Madeleine Albright “ Merece la pena matar de hambre a cien mil niños si conseguimos que Irak no se rearme”. Buena observación, teniendo en cuenta que fueron ellos los que armaron a Irak...