martes, febrero 13, 2007

La puta PP

Creo que es el nombre de un grupo de Hip-Hop, o algo así. Unos tipos con una especial clarividencia…
Fue una extraña experiencia ver al Sr. Acebes tildar de fanático al nuevo ministro de justicia, Mariano Fernández Bermejo. ¿En que estaría pensando? Es posible, y sólo posible que estuviera dándole vueltas en la cabeza las imágenes de algunos santos y jefes militares españoles de la antigüedad, muy reciente, que hicieron mucho por España. Los guiñoles de Cuatro tendrían que presentarse como candidatos a gobernarnos. Y es que los dirigentes del PP se parecen cada vez más a los chistes de los que son objeto. Por lo menos, los muñecos de trapo no traen las nubes tan siniestras que acompañan a Mariano y sus amigos.
A la política española se le echa en falta un Alfonso Guerra o un “Califa” como Anguita para que alguien le diga a los doberman del PP, y de paso a la población de este país lo que están haciendo. No como el Señor Blanco o el propio Zapatero, no, sino directamente. Hacerles saltar en su propia mierda y ahogarles en la increíble cantidad de mentiras que sale de sus bocas cada vez que hablan. Necesitamos que alguien les quite las mascaras de derecha radical para que podamos ver sus antiguos rostros de fachas.
A base de contar mentiras, crear rumores basados en falacias y pasarlos por el tamiz de algunos medios de comunicación que seguramente violen la famosa Ley de partidos están consiguiendo – y en esto, por el bien de todos, espero estar equivocado-, que esas mentiras se transformen en una falsa verdad que envenena la vida de esta tierra.
Sacan las banderas como si fueran como si fueran los únicos con derecho a mostrarlas ¿Y por qué? Porque ellos son los únicos españoles buenos. Ellos son los representantes de los reyes godos de Toledo, en definitiva, los únicos españoles. Los demás, no somos más que ovejas descarriadas que si no estamos con el PP, o el siempre neutral Foro de Ermua, o los-según-ellos-no-manipulados-aunque-todos-sepamos-que-es-mentira amigos de la AVT, y demás fauna pseudofacha, no somos españoles, o somos traidores a la patria.
Ya lo dije una vez: Quiero ser francés (menos en las guerras, claro está). Me gustaría ser de otro país y ver la tele y decir “están locos estos iberos”; pero no puedo. Y es triste, porque me gustaría pertenecer a ese grupo de personas a la que todo les resbala; pero no puedo.