jueves, febrero 28, 2008

La niña de Rajoy

Ser la niña de Rajoy tiene que ser la mayor putada que te hagan tus padres en su vida. En contra del sutil comentario “buenas noches y buena suerte” de ZP, el Señor Número 2, porque Rajoy se parece a ese personaje de Austin Powers, nos mostró el camino de una niña repipi, orgullosa de ser española, con el pelo liso y mucho maquillaje, con blusas antiestéticas y el rosario para las misas del domingo. Supongo que Número 2 hablaba de cualquiera de las mujeres de su partido, todas ellas con ese parecido físico sospechosamente oficial. Ese tipo de mujeres con el que es mejor no juntarse porque, como decía Woody Allen, seguramente se pondrán a rezar antes de cada noche de sexo.
Número 2 destila patriotismo por cada poro de su piel, cierto. Y dice que los que no le votamos deseamos el fin de España y somos herejes que merecemos un Auto de Fe todos los martes y domingos a primera hora de la mañana, antes de la misa. Número 2 no sabe que la gente que se avergüenza de ese patriotismo exacerbado y mal entendido, lo hace porque durante muchos años, la derecha que él representa ha provocado en una mayoría de población, precisamente eso, vergüenza. La vergüenza de la intolerancia religiosa, la misma vergüenza que provocan aquellos que hablan sin parar de democracia y no tienen la decencia moral de condenar al régimen del Profesor Maligno. La vergüenza de quienes, sin pudor alguno, han manipulado la memoria de los muertos a manos de la mayor lacra de este país, ya sea Euskal Herria o España. Muertos que se han convertido en marionetas de los sin escrúpulos.
La nueva condición de currito de Número 2 eleva la desfachatez y la hipocresía a escenarios en los que podía competir en interpretación con el mismísimo Sir Lawrence Olivier. Creo recordar que Rajoy fue ministro de algo en los tiempos en los que MiniYo llevaba la voz cantante, los tiempos del decretazo y del reparto de empresas públicas muy rentables, y de licencias, más rentables aún, entre los amigos de clase de miniYo. ¡AH! Esos desfalcos y desapariciones de cientos de millones de € por la vía del “todo legal”. Esa es la condición de currito de Número 2. El mejor ejemplo de la gran política que llevaría en el caso de ser presidente, es la presencia de un gran amigo de los trabajadores, el señor Pizarro. Un tipo que seguramente se lustre sus zapatos de mil € en la espalda grasienta y sudorosa de los currantes, y cuyos comentarios sobre la propiedad privada como panacea de los males… de su gremio de explotadores, me ponen los pelos de punta.

lunes, febrero 18, 2008

La gente, la Iglesia y el voto

Yo me pregunto ¿Por qué la Iglesia no es capaz de mantener el pico cerrado? Y es que es mejor parecer un ignorante retrogrado cuyos mejores tiempos fueron los de la Edad Oscura a abrir la boca y confirmarlo. La Iglesia anda sobrada de estupideces y estúpidos de la calaña del obispo de Tenerife, al cual por cierto, malinterpretamos sus palabras amables con la pederastia. Y es que la culpa es de los padres que las visten como putas. Ahora quieren, nuestros amados obispos, que votemos al PP en el nombre de Dios Todopoderoso. Perdón, también hemos malinterpretado sus palabras. Ellos no quieren que votemos al PP sino a un partido de siglas cualesquiera pero que esté al 100% con la Iglesia y las clases de religión contando más que leer y escribir, o sumar y restar. Y además, ese partido tiene que estar en contra de los homosexuales y de la inmigración.
El otro día oí que en España la gente vota para que no salga el contrario que más asco te produce. Chorradas, decía yo, pero nunca se sabe: el PP no da asco, da miedo, y mucho. Y es increíble la capacidad de devorar la cabeza de la gente hasta convertirlos en maquinas de recitar el ideario fascista de memoria. Y lo peor: tener que escucharlo en la boca de los obreros más pobres e ignorantes. Los individuos son inteligentes y la masa social se aborrega. No lo sé, a veces lo dudo. No me entra en la cabeza que un tipo cuyo sueldo es racaneado hasta el último céntimo por las empresas, cuyo hijo ha tenido cien trabajos, todos ellos precarios como el Feo montado en su caballo con la soga al cuello, cuya juventud fue destrozada por la educación fascista (y por ahí van los tiros) de los mismos perros que hoy se llaman demócratas y que tienen que atarse el brazo al cuerpo para no delatarse al pensar en el Caudillo, y cuyo partido se ha deleitado con putadas varias al estado en general… Ese tipo coge la papeleta y vota al PP. ¡Dioses del Averno! El pobre cree que los homosexuales son unos enfermos y los inmigrantes un pozo de enfermedades. Todo, gracias a la bendita Madre Iglesia y sus patrañas. Los gay son enfermos pero tenemos que creer que un dios todopoderoso nos sacó de una chistera, junto a los mosquitos (gran invento) y a las babosas de mar (Un gran día de inspiración).
Pensemos.