Tom, Jerry y el amigo de Jerry
Cuando me enteré de la noticia ya había pasado casi todo. Mi nulo conocimiento del checo hacía que mi imaginación volara sobre los santos de los periódicos en los que aparecían docenas de carros destruidos en las carreteras georgianas y los civiles huyendo de Tsjinvali y Gori. Pudimos enterarnos, gracias en parte, a un amable camarero que, medio inglés, medio checo, y tres cuartas partes de tejón, nos hizo saber que Georgia había invadido Osetia del Sur y que el primo de Zumosol de Osetia había venido para ayudar al pequeñajo.
Ya en tierra firme, me dediqué a husmear en las hemerotecas on-line buscando la noticia, las famosas seis w de los periodistas. Si me enterado bien, Georgia, una súper-potencia militar comparada con Osetia, armada hasta el culo por nuestros primos Yanquis, invade Osetia, arrasa a la milicia suroseta y a los 300 rusos desplegados en la frontera y masacra la pequeña capital de Tsjinvali. Cuando Tom está a punto de comerse a Jerry, aparece el bulldog gris amigo de Jerry y, cosas de la mala suerte, aniquila las posiciones georgianas les echa de Osetia y les manda a casa con el culo rojo por las ostias recibidas, amén de la humillación en forma de rusos en la mitad de los pueblos del norte de Georgia.
Los occidentales, en nuestra infinita hipocresía, apoyamos a Georgia por defender su integridad territorial. Si nos quitaríamos la máscara, podríamos ver que los georgianos son los únicos responsables de lo sucedido. No hay problema cuando la acción brutal de Georgia arrasa una ciudad entera provocando cientos de muertos y miles de desplazados, sin embargo, no hace tanta gracia cuando los amigos de Osetia le hacen lo mismo a nuestro amigo. Ahí, sí, se han pasado tres pueblos. Proclamamos al viento que Georgia es una nación soberana miembro de Naciones Unidas cuyo territorio es indivisible tan sólo unos meses después de reconocer que otra nación soberana, pero no amiga nuestra, se podía dividir a voluntad, sin argumento legal alguno. Argumento si teníamos, desde luego, el de las mismas armas que ahora no nos gusta que usen los demás.
La jugada, lamentablemente, le ha salido mal a los que pensaban que los rusos se quedarían mirando. Y Rusia, ya no es la del 95. Ha dejado de ser un León viejo e inválido. Las mentes pensantes “georgianas”, y puesto entre comillas porque nadie se cree que al señor Saakashvili se le haya ocurrido semejante chapuza solito, lo único que han conseguido es tensar una cuerda que mejor estaba en el suelo. Los tiempos del imperio global estadounidense se han acabado. Ya no es el Señor de los Anillos. Se había mal acostumbrado a hacer y deshacer sin que nadie le dijese nada y ahora toca rabiar.
Ya en tierra firme, me dediqué a husmear en las hemerotecas on-line buscando la noticia, las famosas seis w de los periodistas. Si me enterado bien, Georgia, una súper-potencia militar comparada con Osetia, armada hasta el culo por nuestros primos Yanquis, invade Osetia, arrasa a la milicia suroseta y a los 300 rusos desplegados en la frontera y masacra la pequeña capital de Tsjinvali. Cuando Tom está a punto de comerse a Jerry, aparece el bulldog gris amigo de Jerry y, cosas de la mala suerte, aniquila las posiciones georgianas les echa de Osetia y les manda a casa con el culo rojo por las ostias recibidas, amén de la humillación en forma de rusos en la mitad de los pueblos del norte de Georgia.
Los occidentales, en nuestra infinita hipocresía, apoyamos a Georgia por defender su integridad territorial. Si nos quitaríamos la máscara, podríamos ver que los georgianos son los únicos responsables de lo sucedido. No hay problema cuando la acción brutal de Georgia arrasa una ciudad entera provocando cientos de muertos y miles de desplazados, sin embargo, no hace tanta gracia cuando los amigos de Osetia le hacen lo mismo a nuestro amigo. Ahí, sí, se han pasado tres pueblos. Proclamamos al viento que Georgia es una nación soberana miembro de Naciones Unidas cuyo territorio es indivisible tan sólo unos meses después de reconocer que otra nación soberana, pero no amiga nuestra, se podía dividir a voluntad, sin argumento legal alguno. Argumento si teníamos, desde luego, el de las mismas armas que ahora no nos gusta que usen los demás.
La jugada, lamentablemente, le ha salido mal a los que pensaban que los rusos se quedarían mirando. Y Rusia, ya no es la del 95. Ha dejado de ser un León viejo e inválido. Las mentes pensantes “georgianas”, y puesto entre comillas porque nadie se cree que al señor Saakashvili se le haya ocurrido semejante chapuza solito, lo único que han conseguido es tensar una cuerda que mejor estaba en el suelo. Los tiempos del imperio global estadounidense se han acabado. Ya no es el Señor de los Anillos. Se había mal acostumbrado a hacer y deshacer sin que nadie le dijese nada y ahora toca rabiar.


2 Comentarios:
Creo que o te has dejado algo en el tintero o no te has enterado quien ha ganado la guerra. Los que han ganado son los yankees...
Han empujado a los georgianos como hicieron con sadam en la Guerra del Kuwait. Han recibido los palos, peroooo... los polacos ya quieren poner el escudo de misiles, los checos van en camino, Ucrania se incorporará en breve a la OTAN y no queda nada para que alguna antigua Républica se incorpore a la OTAN. Ese era el objetivo y se ha cumplido al 100%.
Un paso más en la guerra por los recursos energéticos.
Oremos...
Si, pero el petroleo del Caspio ya no pasará por Georgia, deberá hacerlo por Rusia. Además, se queda con un buen peurto para su flota y todos los "neutrales" se se vuelven a inclinar hacia el Gran Oso.
Situación delicada. EL radar se iba a poner si o si. Chequia ya lo había aceptado, y la mitad de Ucrania, la parte oriental, y la más rica es rusófila. Amé de que a corto plazo se van a cargar a Yushenko, politicamente, claro.
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