viernes, diciembre 02, 2005

El vampiro

Recuerdo haberme sentido atrapado como un pájaro enjaulado practicamente desde la primera página del libro. Sentí un miedo casi visceral al entrar junto al señor Harker en el castillo de tan misterioso conde. Y me deje atrapar, al igual que el inocente John Harker por la hermosa e hipnótica luz de la Luna que, convertida en diablo bailaba una danza de sangre.
Creo que durante algunos días soñé con una misteriosa goleta azuzada por vientos diabólicos. Es una escena simplemente fascinante, de una hermosa simplicidad pero de una inquietante maldad.
Penetrar en el círculo vicioso de cazadores y cazados; sentir como propia la muerte del insolente americano; sufrir con Mina, poseída por el diablo inmortal; y por fin, la liberación. Sólo cuando el vampiro muere, junto con el Sol, es cuando el libro te deja marchar.

Muchas gracias, Señor Stoker.

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